Un año sin Nazaret Bautista: Chapingo sin protocolos
- 24 dic 2020
- 2 min de lectura

Fotografía por. Maggie Meda
Por. Colectiva Asteria
Nazaret Bautista, una estudiante de tan solo 15 años de edad fue silenciada el pasado diciembre del 2019 dentro de las instalaciones de la Universidad Autónoma Chapingo, en donde fue hallada el día 23 dentro de un receptor de aguas para tratamiento al interior de la universidad que se ubica en el Municipio de Texcoco, Estado de México.
La Fiscalía Especializada de Adolescentes del Estado de México le otorgó a su feminicida únicamente 5 años de internamiento ya que este es un menor de edad de 15 años.
A pesar de que ya ha pasado un año de su lamentable deceso, la Universidad Autónoma Chapingo continúa sin esclarecer cuáles serán los protocolos ante la violencia de género que azota fuertemente a la universidad, a raíz de este caso su acción inmediata fue inaugurar un “Jardín de la Paz” por parte del rector actual el Dr. José Solís Ramírez lo cual no aclara que la universidad este tomando gestiones reales ante la violencia dirigida hacia las mujeres dentro del recinto.
La Universidad a lo largo de los años se ha caracterizado por una serie de abusos e injusticias al no tener un marco jurídico con perspectiva de género, motivo por el cual se han suscitado diversos movimientos feministas para evidenciar las carencias que tiene la universidad, sin embargo, las autoridades parecen ser carentes de empatía con sus alumnas, las cuales actualmente a pesar de estar a distancia continúan recibiendo atentados por parte de los profesores.
El tendedero de Chapingo evidenciando el abuso de profesores y directivos, las manifestaciones en la puerta principal por parte de colectivos feministas, las denuncias sin resolver y el feminicidio de una joven estudiante de 15 años son solo algunas de las situaciones que la universidad ha afrontado y que hasta la fecha no considera dentro de su agenda de transformación.
El feminicidio de Nazaret fue un lamentable caso que no podemos dejar pasar ante esta ola de violencia que azota al país, las autoridades de la universidad tienen la responsabilidad social de hacer de la institución un lugar seguro para las mujeres que asisten, necesitan incluir a las voces que les piden ayuda, a diversas asesoras y colectivas feministas y por supuesto tienen que vetar a aquellos profesores que no se rijan bajo los estándares de ética con sus alumnas.
Nazaret, nosotras no te olvidamos y por ello te nombramos.




Comentarios